Un entorno seductor al que siempre se regresa

Como si de dos alfareros se tratara, los ríos Duratón y Caslilla modelaron, lentamente, un paisaje sobre el que hoy emerge, en un emplazamiento privilegiado, la villa de Sepúlveda.

El sitio resulta tan fantástico que desde muy antiguo atrajo pobladores. Los celtíberos se asentaron allí y los romanos también han dejado huellas de su presencia en estas tierras, como el puente Talcano o el cercano yacimiento arqueológico de “Los Mercados” de Duratón, que posiblemente sea la ciudad de Confluenta que cita Ptolomeo en el siglo II d. C.

Tras la época visigoda, de la que hay algún indicio, como la denominada “Cueva de los Siete Altares”, los musulmanes se hicieron fuertes en esta plaza, hasta que en el año 940 Fernán González la conquistó. Almanzor, en 984, ocupó nuevamente Sepúlveda, pero en 1.010, gracias a una astuta maniobra, el conde Sancho García recuperó definitivamente el lugar para los cristianos. En aquellos belicosos siglos, en los que estas tierras eran de frontera, los caudillos cristianos otorgaron a los sepulvedanos numerosos privilegios para estimular la repoblación y defensa de las zonas conquistadas. Fernán González concedió a sus pobladores el primer fuero, posteriormente confirmado y ampliado por sucesivos condes y reyes. En tiempos de Fernando IV se redactó el llamado Fuero Extenso, que recogía toda la legislación anterior y que fue ratificada por el propio monarca en 1305.

Durante los siglos medievales se levantaron algunos de los templos que motivaron la declaración de Sepúlveda como Conjunto Histórico Artístico en el año 1951. Entre ellos es de obligada cita El Salvador, que corona el caserío de la villa, y en cuyo ábside se lee una inscripción que data al edificio en el año 1.093; el santuario de la Virgen de la Peña, patrona de Sepúlveda y su Comunidad de Villa y Tierra, en el que destaca el tímpano de entrada al edificio; o las iglesias de San Bartolomé y San Justo.

Desde hace unos años, la también iglesia románica de Santiago alberga la Casa del Parque, un espacio dedicado a las Hoces del río Duratón, declaradas Parque Natural por la Junta de Castilla y León en 1989. Dicha declaración no ha hecho sino ejercer de reclamo para miles de visitantes que cada año acuden a este espacio natural para contemplar sus impresionantes cortados calizos, en algunos tramos de más de 70 metros de altura, donde anidan especies como buitre leonado, alimoche, águila real, halcón peregrino o búho real.

Además, el parque y sus inmediaciones cuentan con una deliciosa colección de pequeñas rutas de senderismo para conocer increíbles rincones de la paramera, los pinares o el fondo del valle. Entre ellas, y partiendo desde Sepúlveda, hay que destacar la llamada “Senda de los Dos Ríos”, que permite contemplar, en un delicioso paseo, algunos de los valores más llamativos que atesora este espacio natural. También en las cercanías de la villa, en el romano puente Talcano, arranca una bonita senda que, siguiendo el cauce del río Duratón, concluye en el puente de Villaseca, doce kilómeros abajo.

A este patrimonio natural y artístico Sepúlveda añade una gastronomía excepcional, celebrada en toda Segovia, y en la que el cordero asado es manjar obligado. Complementan la oferta de Sepúlveda sus alegres fiestas, entre las que están las de “los Toros”, a finales de agosto; la de San Miguel, en honor de la Virgen de la Peña; y la popularmente llamada “del diablillo”, el 23 de agosto.

El Museo de los Fueros, otro atractivo

El Museo de los Fueros, inaugurado el 30 de marzo de 2007, se ha convertido en otro de los atractivos de la villa. Ubicado en la iglesia románica de los santos Justo y Pastor, en este espacio expositivo se realiza un recorrido por la historia y el arte de las tierras de Sepúlveda, teniendo como hilo conductor los Fueros.

La exposición se divide en siete capítulos (la historia de Sepúlveda, patronazgo y mecenazgo, los Fueros en la Edad Media, los hombres de los Fueros, la Comunidad de Villa y Tierra, los Fueros y la iglesia de los santos Justo y Pastor). A lo largo de un recorrido por el templo, el visitante puede contemplar obras de pintura, escultura, platería, textiles, así como diversos documentos datados desde el siglo XIII al XVIII que han sido cedidos tanto por el Ayuntamiento de Sepúlveda como por el Obispado de Segovia. 

Fuente de la noticia: Suplemento Fitur 2008. El Adelantado de Segovia, 27/02/08

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