Pieza de la Primavera 2011. Pendón de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.

Pendón de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda

 Pendón o estandarte con el escudo real

70 x 50 cm

Anónimo

Segunda mitad del siglo XVIII

Ayuntamiento de Sepúlveda

 ¿Qué es un pendón? Historia y Evolución

Un pendón es una insignia militar, una bandera o estandarte pequeño. Se usaba en la milicia para distinguir los regimientos, batallones y demás cuerpos del Ejército que iban a la guerra.

La actual heráldica municipal tiene orígenes medievales, surge prácticamente a la vez las armas personales. Al igual que una persona física goza de emblemas heráldicos que la identifican frente a terceros, las personas jurídicas, esto es, aquellas integradas por un número variable de individuos a los que se les reconoce derechos y oblaciones como tal colectividad, tienen derecho al uso de emblemas que les permita identificar sus actos y diferenciarse como tal corporación frente a terceros. Este es el caso que nos ocupa con el estandarte de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.

 La capacidad heráldica de los municipios, es decir el derecho al uso de armerías, es constatable desde el siglo XII especialmente a través del sello. Los sellos concejiles muestran una gran variedad de representaciones figurativas, relacionadas con el nombre del municipio, el santo patrón… En los municipios castellanos y leoneses empezó a ser frecuente la aparición en el reverso del sello de alguno de los emblemas heráldicos regios de León o de Castilla otorgando de esta forma a la pieza sigilar el sentido de doble suscripción (el del concejo y del rey) que le dotaba de una mayor autoridad al ser utilizado como sello público.  Algo que se repitió en el caso del pendón o estandarte municipal. En cuyo campo empezaron a hacer aparición algunas de las señales regias, buscando de esta forma el dotar al ejemplar de una mayor dignidad y autoridad.

 El Pendón de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.

 Es probable que el Concejo de Sepúlveda tuviera un pendón o estandarte municipal anterior al que hemos conservado del siglo XVIII, pero de el no nos ha llegado vestigio alguno.

También es muy posible que la hueste concejil cuando acudiese a la convocatoria regia portase un estandarte militar que identificase, en el campo de batalla su presencia. Dicha enseña, portada por el juez o el alférez concejil, era acreedora habitual de un trato distinguido y honorable, al considerarse representación última del propio municipio y de sus autoridades.

Habitualmente el pendón concejil constituía una copia casi fidedigna y a escala del propio pendón regio, solían recoger en su anverso las armas regias propiamente dichas (en un principio el escudo cuartelado de Castilla y León) reservándose el reverso para las armas concejiles, significando con ello su condición de ciudad o villa realenga. En el caso del estandarte conservado en Sepúlveda de existir un reverso este ha desaparecido.

 EL PENDÓN DE LA COMUNIDAD DE VILLA Y TIERRA

 Está confeccionado con seda roja adamascada, orlado por flecos de hilo entorchado de plata dorada. Representa el escudo de Castilla y León compuesto por cuatro cuarteles que contienen: el primero y el cuarto una torre cilíndrica de oro, con tres torreones almenados, bordados en oro, sobre campo de gules o rojo, este color simboliza las cualidades de justicia, obediencia, lealtad, fortaleza, valor, honor, osadía, piedad y prudencia.  Los cuarteles segundo y tercero muestran un león rampante bordado en hilo de seda dorado, linguado y uñado, sobre campo de plata, metal que simboliza la pureza la fe la obediencia, la integridad, la firmeza, la vigilancia y la elocuencia.  Los cuarteles perfilados con hilo entorchado.  

En cuanto a la efigie del león como símbolo de la ciudad y provincia de León aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (11261157), y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II de León (1157-1188) y Alfonso IX de León (1188-1230). Por otra parte el uso del castillo como representación de Castilla, no aparecería consolidado antes del reinado de Alfonso VIII. La primera impronta hallada en la que figura un castillo es del año 1176 y figura en un documento custodiado actualmente en la Catedral de Toledo.  El castillo se introduce en el sello con una clara connotación territorial, al tratarse de un emblema parlanteque alude a la denominación del reino.  Desde su aparición el castillo ha conservado unas líneas básicas (tres torres, más alta la central) que han llevado a pensar que se trata de una creación autóctona, diferente de los empleados en Europa Central y en Cataluña.  Cuando Fernando III, que ya era monarca de Castilla, heredó en el año 1230 la Corona de León, quiso simbolizar la unión de los dos reinos reuniendo las armerías castellanas y leonesas en un cuartelado por primera vez en la historia, concediendo a las castellanas el lugar preferente. Su objetivo fue contar con una señal que reflejara una unión indivisible de reinos. En 1475, Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos, reunieron las armas de las Coronas de Castilla y de Aragón en un escudo cuartelado, siguiendo la fórmula iniciada por Fernando III. De nuevo se otorgó a las armas castellanas el lugar preferente. Desde la llegada de la Casa de Austria a los tronos de Castilla, Aragón y Navarra, las armas de Castilla figuraron en las diferentes armas reales de los monarcas españoles. La nueva dinastía de la Casa de Borbón concedió mayor preeminencia a la Corona de Castilla. Desde el reinado de Felipe V, y dado que la  composición heráldica cada vez adquiría una mayor complejidad, y su representación se hacía más difícil en formatos pequeños, como monedas, sellos o papel timbrado, el escudo de armas fue frecuentemente simplificado, en el escudo conocido como armas reducidas o “armas Chicas”, únicamente llevaba las de Castilla, León y Granada, y el escusón con los lises borbónicos. En cualquier caso, siempre representaban las armas del Rey, no las armas de España, pues en la mentalidad del siglo XVIII,  la soberanía se personificaba en el Monarca.

El escudo pequeño fue utilizado regularmente hasta el final del reinado de Isabel II (1868) y, de forma muy puntual, desde 1875 hasta 1931 durante la II Restauración borbónica

El pendón de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, lleva escusón de azur o azul simbolizando las cualidades de justicia, celo, verdad, lealtad, cariad y belleza, sobre el  tres lises de oro puestas dos y una, introducidas por  la Casa de Borbón, a través de la figura de Felipe V.

Esta timbrado con La Corona real abierta: o corona de la corona de Castilla, idéntica a la que timbra en la actualidad el escudo oficial de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, y que histórica y tradicionalmente han venido siendo lucidas por los escudos de armas de los viejos reinos que la conforman. El diseño de esta se encuentra históricamente consolidado a lo largo de los siglos, de oro, círculo engastado de pedrería, realzado de ocho florones de hojas de apio, cinco de ellos vistos, alternados de ocho perlas, vistas cuatro.  Para evitar abusos en relación con el uso de las coronas en los escudos de armas, en 1586 Felipe II, mandó expedir un real edicto, en el que prohibía a toda suerte de personas el uso de poner coronas en los escudos de armas, a excepción de los duques, marqueses y condes, vizcondes y barones, las ciudades, villas y lugares que por privilegio especial tenían permiso de ponerla, como era el caso de Sepúlveda al ser villa de realengo. 

El escudo queda  bordeado por  el collar de la orden del toisón de oro, la insignia consiste en un collar de eslabones entrelazados de pedernales o piedras centelleantes inflamadas de fuego con esmalte azul y rayos, rematando con un vellón de oro. Existen dos versiones sobre el significado del vellón, una alude al mito de Jasón y el vellocino de oro, mientras que la otra ve su origen en el relato bíblico de Gedeón y el cordero que ofreció a Dios en sacrificio y acción de gracias por la victoria conseguida contra los madianitas. Los eslabones y piedras de fuego aluden a la divisa que el mismo duque traía siempre en sus armas, que era un eslabón con su pedernal y un epígrafe que decía: «Ante ferit quam flamma micet» («Hiere antes de que se vea la llama»), en el caso de España el collar de la orden del Toisón de Oro se representa en el escudo desde el reinado de Carlos I (1516 – 1556)

LA PROCLAMACIÓN DEUN NUEVO MONARCA

 El acto de proclamación de un nuevo rey estaba revestido de gran solemnidad y las crónicas que narran los sucesivos reinados de la corona castellana dan prueba de ello. Hasta el siglo XIV el ritual de proclamación establecía por este orden, los actos de coronación, elevación al Solio Real, y el tremolar de pendones. Este último rito es el que se mantendrá entre los siglos XIV y XVIII, llegándose a conocer la ceremonia con la expresión “alzar pendones” por el hecho de enarbolar el pendón real ante la concurrencia. Al tiempo que se aclamaba al nuevo monarca en los lugares más concurridos de la población.

 

 La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda

 En el año 1076 el Rey Alfonso VI confirmó el Fuero de Sepúlveda, el Fuero que sus antepasados, los Condes Fernán González, Garci Fernández y Sancho García dieron a Sepúlveda.  En el preámbulo del Fuero Latino, como se conoce a este Fuero se establecen los términos que se conceden a la villa y los lugares que  bajo la jurisdicción de Sepúlveda se la asignan para que desde la villa y bajo su tutela se repueblen. Los términos quedan detalladamente reflejados en el Fuero Latino, desde el Río Pirón hasta el Soto del Salcedón, cerca de Lastras de Cuellar, y desde allí a Frades, de allí sube hasta la Serrezuela, bordeando dicha Serrezuela va hasta Linares del Arroyo, junto al río Riaza, y de allí hasta el nacimiento del río Ayllón.  La descripción de los términos en el Fuero del siglo XIII es más minuciosa, y aunque no sufrieron grandes cambios con respecto al de 1076, si se pierde parte de su dominio a favor de la jurisdicción de Riaza y de la de Segovia, pero esto se compensó con la anexión e una gran extensión de terreno de la provincia de Madrid (Torrelaguna) y de la de Guadalajara (Atienza).  A lo largo de los años estos límites fueron cambiando, unas veces por la anexión de parte del territorio a otras jurisdicciones cercanas, otras por compra, algunas por cesiones reales etc

Aún así, nos encontramos, con un vasto espacio territorial con indudable vocación repobladora y cuyo control corresponde al Concejo sepulvedano, distante  muchas leguas de dichos lugares. La solución a esta situación fue la creación de la “Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda”. No sabemos la fecha exacta de su creación es probable que fuera formando a lo largo de los años, aunque fue a finales del siglo XI con la definitiva repoblación de AlfonsoVI. Una razón de peso para esta formación fue la inseguridad a la que con frecuencia fue sometida la villa.  El deseo de mantener libre el espacio de territorio que le fue concedido por el Fuero hace que el concejo sepulvedano, se rodee de un bloque sólido, con la aldeas cercanas y cuyo fin sería la defensa de la villa, aunque tampoco hay que descartar una razón meramente económica, pues siendo la base de la riqueza sepulvedana, la ganadería trashumante, su defensa es más efectiva si se realiza dentro del régimen comunal.

 La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda está compuesta por la villa, cabeza de la Comunidad, y las poblaciones o Tierra, (algunos historiadores cifran el perímetro en aproximadamente 1600 kilómetros cuadrados) todas ellas bajo un régimen común, que ejerce su poder sobre el territorio y la población, y que se manifiesta a través del Concejo, como órgano de gobierno, y unas normas jurídicas.

La Comunidad es soberana en sus decisiones y sólo el Rey es superior, ésta tiene plena jurisdicción para reglamentar todo lo relativo a cuestiones internas.

Durante la repoblación sepulvedana, los términos se dividen en octavas partes “ochavos”. Al frente de estos había un funcionario encargado  de dirigir la repoblación y que esta no sobrepasase los límites que el Concejo de Sepúlveda había señalado, estos funcionarios, llamados ochaveros, eran nombrados por las diferentes aldeas y refrendados por el concejo de Sepúlveda, y se convirtieron en auténticos representantes de sus aldeas frente a la villa. Cada ochavo se le denomina con el nombre de la aldea que es cabeza del mismo.  

La Comunidad de Villa y Tierra sigue existiendo y administra y defiende su patrimonio tanto urbano como rural. De igual forma administra los servicios comunes, como la traída de aguas, limpieza de los caminos, incendios…

En la actualidad la componen 6 ochavos, y en ellos se agrupan los municipios y poblaciones que conforman la Comunidad:

             Ochavo de Sepúlveda: la villa de Sepúlveda y su término, Aldehuelas, Castrillo de Sepúlveda, Consuegra de Murera, Duratón, Hinojosas del Cerro, Perorrubio y Tanarro, Vellosillo, Villar de Sobrepeña y Villaseca. 

             Ochavo de Cantalejo: Aldeonsancho, Cantalejo, San Pedro de Gaillos, Rebollar, Cabezuela, Fuenterrebollo, Sebúlcor, Valdesimonte, Aldealcorvo.

            Ochavo de Prádena: Prádena, Casla, Santa Marta del Cerro, Castroserna de Abajo, La Nava y Torrecilla, La Fuente, Las Casas Altas, Valdesaz, Villafranca del Condado, Castroserna de Arriba, Valleruela de Sepúlveda y Ventosilla y Tejadilla.

            Ochavo de las Pedrizas de Valdenavares: Burgomillodo, Carrascal del Río, Castrojimeno, Castroserracín, Navalilla, Navares de Ayuso, Navares de Enmedio, Navares de las Cuevas, Urueñas, Barrio de Arriba, Valle de Tabladillo y Ciruelos.   

             Ochavo de la Sierra y Castillejo: Castillejo de Mesleón, Soto de Sepúlveda, Cerezo de Abajo y Mansilla, Cerezo de Arriba, Duruelo y Los Cortos,

Bibliografía

 GONZÁLEZ CRISTÓBAL, Margarita. “Sepúlveda, sus términos y la comunidad de villa y tierra en el archivo de la villa de Sepúlveda”. Catálogo Museo de los Fueros. 2007.

GONZÁLEZ DÍEZ Emiliano, MARTÍNEZ LLORENTE, Félix. El Blasón Heráldico de los Reinos de León y de Castilla. Salamanca.  2002.

MARTÍNEZ LLORENTE. Félix. J. Memoria-Proyecto para la rehabilitación y adecuación del escudo heráldico municipal y del pendón concejil de la Villa de Cuellar

MENENDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS. Faustino. “Emblemática medieval castellana”. Los Fueros de Sepúlveda. 2005. Madrid.

VVAA. La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. 2004. Diputación de Segovia. Obra Social de Caja Segovia. Sepúlveda.

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